
Deje de calentar el aire: una mejor manera de operar su fábrica
Seamos honestos: las salas limpias para procesamiento semiconglomerado son muy consumidoras de energía. Durante mucho tiempo, hemos aceptado que era necesario calentar todo el espacio de la sala solo para lograr que las obleas alcanzaran la temperatura adecuada. Es un desperdicio de energía, y, francamente, es algo ridículo.
Por eso hemos optado por usar sistemas de calefacción por infrarrojos. En lugar de intentar calentar todo ese aire vacío, dirigimos el calor directamente hacia donde realmente se necesita: las obleas y los componentes. Es un cambio sencillo, pero permite reducir significativamente el consumo de energía por cada oblea.
Dirigir el calor donde realmente importa
Lo bueno de los sistemas de calefacción por infrarrojos es que utilizan radiación, no aire. No hay necesidad de lidiar con sistemas de climatización complejos ni con grandes gradientes de temperatura en las herramientas. Utilizamos lámparas de longitud de onda más corta, lo que permite que el calor llegue más profundamente al sustrato. Esto hace que el proceso de calentamiento sea casi instantáneo. Además, cuando los ciclos de calentamiento son tan rápidos, las herramientas no permanecen encendidas todo el tiempo, lo que evita el desperdicio de dinero.
Aprovechar al máximo la potencia en espacios reducidos
Lo mejor de estos sistemas es que ofrecen una gran potencia ocupando un espacio muy pequeño. Generalmente, se pueden instalar fácilmente en las instalaciones existentes, sin necesidad de modificar el chasis o la distribución del espacio. También son fáciles de usar: se encienden y apagan de inmediato. No hay ese problema molesto de sobrecalentamiento que ocurre con los calentadores convencionales, donde la temperatura sigue subiendo después de haberse alcanzado el objetivo deseado.
Pero hay un inconveniente: estos sistemas consumen mucha electricidad en cuanto se encienden. Si sus cables o fuentes de alimentación no son suficientemente robustas, es posible que los interruptores se desconecten durante el proceso de producción. Es un problema que definitivamente debe evitarse, así que verifique primero las especificaciones técnicas de los equipos.
El aspecto “ecológico”
Cuando deja de calentar el aire y comienza a calentar el producto, todo cambia. Como menos calor entra en la sala limpia, los sistemas de refrigeración no tienen que trabajar tanto para mantener la temperatura adecuada. Esto significa que la factura de electricidad disminuirá. Es una forma más eficiente y sostenible de operar una fábrica.