
¿Por qué dañamos nuestros calentadores infrarrojos en las salas de vapor?
Los baños son un verdadero peligro para los elementos calefactores. No se trata solo del calor, sino también del ciclo constante de humedecimiento y secado, una y otra vez. Si el sello de la lámpara está un poco imperfecto o si su recubrimiento comienza a desprenderse, la lámpara dejará de funcionar en unas pocas semanas.
Por eso no nos conformamos con “esperar” que nuestras lámparas funcionen bien. Antes de que salgan de nuestro almacén, todas ellas pasan por pruebas de envejecimiento bajo condiciones de alta humedad y calor extremo.
La lucha contra la humedad
Los tubos de cuarzo son, en general, resistentes. Pero los puntos donde se conectan son los puntos débiles. El vapor de agua puede infiltrarse en la carcasa de la lámpara y dañar los sellos eléctricos. Una vez que la humedad llega al filamento interno, comienza la oxidación y la lámpara deja de funcionar.
Para evitar esto, creamos algo similar a una sauna en miniatura: encerramos las lámparas en cámaras con alta humedad, aumentamos la temperatura y dejamos que las lámparas estén allí durante un tiempo prolongado. De esta manera, podemos identificar exactamente dónde pueden producirse fugas.
Lo que realmente buscamos
No nos limitamos a esperar. Buscamos tres problemas específicos: primero, revisamos los sellos. Si la humedad logra pasar por esos sellos y llegar al cableado, entonces la lámpara fallará. Luego está el recubrimiento: si este se desprende debido a la humedad, se pierde esa calidez uniforme que ofrece la lámpara. Finalmente, vigilamos la resistencia eléctrica. Si hay un aumento en la resistencia, significa que los componentes internos de la lámpara están deteriorándose.
El compromiso
Bueno, hay un problema: para que estas lámparas sean realmente resistentes al agua, debemos utilizar recubrimientos más gruesos y sellos más sólidos. Esto hace que las lámparas sean un poco más grandes, y puede tomarse unos segundos adicionales para que comiencen a funcionar, en comparación con una lámpara barata y sin protección.
Pero, honestamente, estamos dispuestos a sacrificar esos tres segundos de tiempo de calentamiento a cambio de una lámpara que no se dañe mientras tomamos una ducha caliente. Preferimos romper cien lámparas en nuestro laboratorio antes que permitir que una sola lámpara se dañe en el baño de un cliente. Si un diseño no puede resistir 500 horas de humedad y calor continuo, lo descartamos y empezamos todo desde cero.