
Las paredes de vidrio son la razón por la que un solárium se siente tan abierto, y también por la que se convierte en un refrigerador una vez que se pone el sol. Se obtiene la vista, la luminosidad y luego esa sensación de frío penetrante que hace que todos busquen una manta. Construimos este calentador para solárium para abordar exactamente ese problema, y lo hace sin mover aire. Solo calor constante y silencioso.
Qué sucede realmente bajo el capó
Se trata de calor radiante, simple y llano—sin aire forzado. El calor infrarrojo se transmite directamente a las personas y superficies, de la misma manera que la luz solar. En su interior, utilizamos un elemento de fibra de carbono sellado dentro de un tubo de cuarzo. Esa combinación es la razón por la que se calienta rápido y mantiene una salida uniforme. Alcanza la temperatura de operación rápidamente, por lo que se siente el calor poco después de encenderlo.
Funciona con una fuente eléctrica estándar, y el termostato incorporado mantiene el confort estable en lugar de dejar que la unidad funcione a máxima potencia todo el tiempo. En cuanto a seguridad, cuenta con protección contra vuelcos y una rejilla protectora. La carcasa está diseñada para uso interior-exterior, con un grado de protección IP adecuado para soláriums cubiertos.
Por qué este enfoque es adecuado para un solárium
Un solárium siempre implica un compromiso: se desea la luz y la vista, pero no la sensación de corrientes de aire que genera el calor por aire forzado. Con el calor radiante, se siente calor donde realmente se está sentado—en el sofá, en la mesa, en la butaca de lectura—mientras el aire permanece estable.
Esto implica menos fluctuaciones de temperatura, menor condensación en el vidrio frío y un ambiente que se percibe más estable cuando la temperatura exterior baja. El beneficio es práctico: el espacio sigue siendo utilizable por más tiempo, desde el día hasta la noche, por lo que se obtiene el valor esperado.
Los detalles que garantizan su funcionamiento
La ubicación es importante. Coloque el calentador a una altura que permita que el calor infrarrojo se distribuya de manera uniforme sobre las áreas de asiento, y mantenga las distancias de seguridad libres. Su rendimiento es óptimo en soláriums bien aislados y espacios cubiertos; en ubicaciones muy abiertas o con viento, se observarán mayores pérdidas de calor.
Y planifique el circuito eléctrico. Este es un calentador eléctrico, por lo que un enchufe dedicado y un cableado adecuado garantizan un rendimiento constante, además de la seguridad.