
Deje de esperar a que su horno esté listo: una forma mejor de manejar el calor en los biosensores Si está fabricando biosensores, seguramente sabe bien cuáles son las dificultades. Se necesita un perfil térmico perfecto para que los adhesivos se sequen adecuadamente o para que las capas superficiales se adhieran correctamente. La mayoría de las fábricas con las que he hablado siguen utilizando sistemas de circulación de aire caliente. La verdad es que eso representa un gran obstáculo. Piense en cómo funciona un horno de convección: hay que calentar todo el interior del horno, luego calentar el aire, y finalmente esperar a que ese aire caliente la pieza a tratar. Es lento y tedioso. Además, consume muchísimo tiempo en cada lote de producción. La solución es el uso de luz infrarroja (IR). Aquí está el porqué: las lámparas de IR no necesitan pasar por el aire como intermediario. En lugar de eso, envían energía directamente al sustrato mediante radiación electromagnética. Yo lo llamo “calentamiento instantáneo”. Mientras que su horno tradicional tarda 20 minutos en alcanzar la temperatura adecuada, un sistema de IR logra alcanzar esa temperatura en segundos. En el mundo de la fabricación de semiconductores, los tiempos de procesamiento se reducen entre un 60% y un 80%. No hay necesidad de esperar; simplemente se aplica energía al material mediante fotones. Es rápido, realmente rápido. Además, se tiene mucho más control sobre el proceso. Con la luz infrarroja, se puede aplicar calor de forma localizada, sin afectar al resto de la pieza. Ya no hay que preocuparse de que la pieza se deforme debido al exceso de calor. Y como el equipo es muy compacto, se puede prescindir de esos enormes hornos con circulación de aire, reemplazándolos por un conjunto de lámparas. Así, se libera espacio en el suelo. Pero no es una solución mágica. Hay algunas cosas a tener en cuenta. La luz infrarroja necesita una línea de visión clara. Si las piezas están apiladas o tienen formas complejas, la lámpara no podrá calentar todas las superficies. Esto causará puntos fríos en la pieza. Hay que planificar cuidadosamente dónde colocar las lámparas y a qué distancia deben estar. También hay que recordar que la luz infrarroja de alta intensidad genera mucho calor radiante. Si no se tiene cuidado, ese calor puede dañar los sensores y los componentes electrónicos. Será necesario utilizar un sistema de refrigeración o algún tipo de protección reflectante para evitarlo. Requiere algo de planificación, pero el resultado vale la pena.